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El consultor de sostenibilidad, Maarten Cumps explica las diferencias entre las certificaciones de sostenibilidad BREEAM® y LEED® y pone de manifiesto cómo las empresas pueden utilizar los dos sistemas de certificación para construir edificios más sostenibles y al mismo tiempo reducir los gastos operativos.

Para las empresas, una manera de reducir el impacto sobre el medio ambiente sería diseñar, construir y utilizar sus edificios de forma más sostenible, evaluando el rendimiento medioambiental a través de BREEAM® y LEED®.

BREEAM vs. LEED

Creado en el 1990, BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) es un sistema de evaluación para determinar el rendimiento medioambiental de un edificio tanto en la fase de diseño como en la fase de uso una vez construido. Para obtener la certificación BREEAM, el edificio debe cumplir con los requisitos establecidos dentro de una variedad de factores medioambientales, como por ejemplo las emisiones de CO2 y la gestión de residuos. Las calificaciones de BREEAM van desde Correcto y Bueno, hasta Muy Bueno, Excelente y Excepcional. Por otro lado, la certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), desarrollada por el Green Building Council de Estados Unidos en 1998, utiliza un sistema de puntos para calificar el rendimiento medioambiental de un edificio según su consumo de agua y energía, y sus emisiones de CO2, entre otros factores. Los cuatro niveles de clasificación LEED que se pueden obtener son: Certificado, Plata, Oro y Platino.

BREEAM y LEED se pueden aplicar tanto a los proyectos de nueva edificación como a los edificios existentes y sirven no sólo para afrontar el impacto medioambiental sino también para reducir los gastos operativos y mejorar la calidad del inmueble.

Salud y bienestar

La sostenibilidad y el confort de los usuarios siempre deben ir de la mano. Por ese motivo, los dos sistemas de certificación, BREEAM y LEED, toman en cuenta la salud y el bienestar, valorando factores como la utilización de luz natural y artificial, la calidad del aire interior, el confort térmico, la mitigación del ruido, la seguridad y la calidad del agua, entre otros.

Certificaciones a medida

Tanto LEED como BREEAM disponen de certificaciones a medida para diferentes lugares y tipos de proyecto, como por ejemplo: colegios, tribunales, centros penitenciarios y centros de procesamiento de datos. Algunos países como Holanda, España y Noruega han implantado sistemas específicos basados en el sistema de referencia internacional de BREEAM, adaptados a las particularidades culturales y legislativas del contexto local.

Cumplir con los requisitos locales

Desde su lanzamiento, BREEAM se ha actualizado varias veces, asimismo LEED, siendo la última versión la de 2013. Aunque los dos sistemas tienen objetivos medioambientales similares y ambos se llevan a cabo por profesionales especializados en busca de la más alta calidad, se perciben algunas diferencias entre ellos. LEED se puede entender como un sistema más internacional, quizás más riguroso y con un enfoque muy basado en normas y estándares. BREEAM, por otro lado, se interpreta en ocasiones como una metodología más flexible y más fácil de adaptar a los requisitos locales.

Por lo general, aunque siempre hay excepciones, los inversores, promotores y usuarios en Europa suelen optar por BREEAM, mientras que las empresas estadounidenses o multinacionales normalmente eligen LEED.

Compensar el gasto con el valor añadido

Las ventajas de implantar un sistema de certificación medioambiental son notables. Por supuesto, el promotor tendrá que invertir algo más de dinero para obtener la certificación; pero éste es un coste adicional que se recupera gracias al mejor posicionamiento de su inmueble, al valor añadido, la reducción de gasto operativo debido a un menor consumo energético y una mejoría en la salud y bienestar de los usuarios; lo cual puede traducirse en mayor productividad y niveles más bajos de absentismo laboral.

En una encuesta llevada a cabo por la Building Services Research and Information Association (BSRIA), junto con Schneider Electric y con el apoyo del Building Research Establishment, menos de la mitad del total de los encuestados afirmaron que entre sus proyectos que certificados BREEAM se incurrió en gastos adicionales significativos, pero muchos opinaron que dichos gastos no eran necesariamente negativos. Algunos clientes entendieron el coste adicional como una inversión a largo plazo; ¿el beneficio?, la futura reducción del gasto en fase de operación del edificio. En general, coincidieron en que la clave para reducir gastos sería integrar la sostenibilidad en el diseño desde el comienzo del proceso.

Las ventajas empresariales

Los edificios sostenibles suelen ser más flexibles en su funcionamiento, por tanto más longevos, y por ello, pueden mantener su valor durante más tiempo. El aumento de productividad de los empleados, además de las mejoras en la salud y el bienestar de los usuarios, dan como resultado niveles más altos de motivación y de consolidación de talento. Está claro entonces, que los edificios sostenibles y la integración de sistemas como BREEAM o LEED en su diseño y funcionamiento ayudan no sólo al medio ambiente, sino que también proporcionan ventajas empresariales tangibles.